
Washington D.C., 4 de febrero de 2026
En una reunión que ha captado la atención del mundo entero, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, fue recibido en el Despacho Oval por su homólogo estadounidense, Donald Trump. A pesar de las marcadas diferencias ideológicas que ambos mandatarios han expresado en el pasado, la reunión se desarrolló en un tono de pragmatismo diplomático, enfocado en los intereses comunes de ambas naciones.
El eje central: Seguridad y Narcotráfico
Uno de los puntos más críticos de la agenda fue la política de lucha contra las drogas. El presidente Trump expresó su preocupación por los niveles de cultivos ilícitos en Colombia, mientras que el presidente Petro defendió su enfoque de “Paz Total” y la sustitución de cultivos.
Ambos mandatarios acordaron fortalecer la cooperación en inteligencia para desmantelar las grandes estructuras financieras del narcotráfico, bajo un esquema de “responsabilidad compartida”.
Crisis Migratoria y el Tapón del Darién
La migración fue el otro gran tema de la jornada. Ante la política migratoria restrictiva de la administración Trump, Petro propuso un plan de inversión para el desarrollo en las zonas de origen de los migrantes.
- Acuerdo: Se estableció una mesa técnica para gestionar el flujo migratorio en el Tapón del Darién, buscando frenar el paso descontrolado a través de una mayor presencia estatal y cooperación humanitaria.
Transición Energética vs. Independencia Energética
En el ámbito económico, se evidenciaron las mayores distancias. Mientras Petro insistió en la necesidad de una descarbonización global, Trump reafirmó su política de incentivos a los hidrocarburos. No obstante, acordaron abrir mesas de diálogo para la exportación de minerales estratégicos colombianos (como el litio y el cobre), esenciales para la industria tecnológica estadounidense.
“Colombia es un aliado estratégico en la región, y aunque vemos el mundo de formas distintas, el respeto por nuestras democracias nos permite trabajar juntos”, declaró Petro al salir del encuentro.